CYMBIDIUM

Dados los orígenes de Cymbidium, esta planta sufre mucho por períodos de sequía. Por este motivo, nunca dejes que el suelo permanezca completamente seco durante períodos de tiempo excesivamente largos.

El sustrato, en particular, debe revisarse con la suficiente frecuencia insertando un dedo en él para verificar el nivel adecuado de humedad.

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    Cymbidium

    CYMBIDIUM

    El riego del Cymbidium debe realizarse con cierta frecuencia, especialmente durante la temporada de verano.

    En invierno, sin embargo, los suministros de agua pueden reducirse drásticamente. Esta reducción se utiliza principalmente para favorecer la producción de nuevos tallos.

    La humedad ambiental que rodea a la planta es igualmente vital e importante. Siempre debe permanecer alto. Para ello, se recomienda rociar las hojas con mucha frecuencia.

    Cymbidium no es una planta particularmente difícil de cultivar. De hecho, esta operación también la pueden realizar quienes han descubierto recientemente que tienen un pulgar verde.

    El Cymbidium se caracteriza por una increíble adaptabilidad. El suelo que lo hospeda debe estar compuesto preferiblemente por tierra, osmunda y sphagnum en una proporción de 1: 2: 1.

    Con la adición de un poco de carbón para fines desinfectantes. El sustrato es preferible si es ácido y con buen drenaje.

    La planta se replanta cada 2 años, pero nunca junto con la floración. El momento ideal es cuando las raíces salen de la maceta.

    Primero es necesario desinfectar las raíces con azufre y luego. Trasplantar colocando el lugar bien sombreado y evitando regar durante 1 mes.

    Fertilizar Cymbidium

    Fertilizar Cymbidium correctamente significa tener la certeza de que su planta crece sana y exuberante. No es casualidad que esta planta sea muy exigente en cuanto a fertilización se refiere.

    El período más adecuado para esta operación corresponde al final del invierno. En este momento es imprescindible utilizar un buen abono líquido a diluir en el agua de riego. Y con altas concentraciones de potasio, con el fin de empujar al máximo la planta hacía una excelente floración.

    Después del marchitamiento de las flores, se debe estimular el crecimiento bajo el perfil vegetativo, por lo que se prefiere un fertilizante rico en nitrógeno. En la temporada de otoño, es necesario prever una disminución del nitrógeno en favor del potasio y el fósforo.

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